En estos tiempos de tanta relatividad, quiero mostrarles un cantante cristiano cuya música y letra se amolda a los parámetros que encontramos en la Palabra de Dios.
Marcos Vidal: Un hombre cristiano
Cantante, compositor, poeta, pastor, esposo, padre... cristiano. Los rostros de un hombre que, con su música y mensaje, ha traspaso fronteras y ha marcado a toda una generación.
Por Josep Laporta - Editado por Marco Antonio Mena
Si Don Quijote hoy hablara diría de su erguida figura que “se sostiene en porte altozano con mirada desprendida”. Si Machado aún ensayara resolvería que “por tus palabras la mar ensaya olas y espuma, y el iris, sobre el monte, otros colores…”. Y si Federico García Lorca se atreviera, declamaría que él “es la voz que pone poesía a la débil conciencia de nuestro tiempo”. Es Marcos Vidal.
Su tarjeta de presentación es amplia: varios discos y producciones musicales han llegado hasta los oídos más exigentes, miles de palabras han impregnado mentes y corazones de millones de hispano parlantes, docenas de canciones han dejado un rastro perenne y... - por qué no -, algunos premios se han ido acumulando en sus vitrinas...
Pero... como es natural, Marcos supone que vamos a hablar de lo divino y de lo sobrehumano, pero una cuestión de salud que aún queda pendiente nos instala en un terreno mucho más terrestre. Él, con mirada despejada y mueca sorprendida nos responde…
Normalmente en la primavera tengo alergia, y creo que esta vez se me ha complicado un poco. Este año, la alergia ha venido bastante agresiva y los que somos alérgicos hemos estado un poco mal. Pero cuando se fue, a mí me quedó una sintomatología, con algunos problemas que me llevaron a una sinusitis, a una infección bastante fuerte y a unos dolores de cabeza horribles. Yo no sabía de que provenía. Incluso fui al dentista porque pensé que me tendrían que sacar una muela, ya que me dolía. Y el dentista, con muy buen criterio, me miró bien, hizo radiografías y me dijo que todo estaba bien, pero que tenía infección en los senos, en la parte de arriba. Y de ahí fui al otorrinolaringólogo y, efectivamente, tenía infección. Después se me pasó a los pulmones… y entre una cosa y otra lo he estado arrastrando dos meses y medio. Hoy he tenido una cita con el médico y ya me ha dado el alta.
Te ha afectado en la voz para cantar, ¿no?
Vamos…, sí, y prácticamente no he podido cantar…!
¿Has tenido que suspender algún concierto?
No, realmente no ha hecho falta. En realidad, al estar el verano por en medio… y aunque tenía un par de invitaciones en agosto, no ha habido ninguna cancelación. Cuando estuve en Castellón lo pasé fatal, ya que recaí. Aunque me sentía mejor, en realidad estaba mal curado y pasé el mes de agosto bastante mal.
¡Gracias a Dios que ahora ya estás bien!
¡Estoy bien! Aunque todavía estoy saliendo, pero voy mejor y cada vez con mayor fortaleza.
¿Cómo va el nuevo disco Aire Acústico?, porque posiblemente ha habido una corriente de aire que te ha afectado…
Sí, posiblemente... Pues… Aire Acústico ha sido una grabación entre amigos, con las piezas que más piden en los conciertos, o que no piden, pero que a mí me gustan. Está tocado entre los amigos que en estos últimos años hemos estado tocando juntos por diferentes lugares. Surgió la idea entre amigos, medio de estar por casa, juntos en una habitación…
De las nuevas canciones que incorporas en Aire Acústico hay una que se llama “Discípulos”…
Sí, es una canción reciente que salió después de un estudio que tuvimos precisamente acerca de Juan capítulo 6, la alimentación de los cinco mil. El pastor hablaba de qué somos, ¿somos multitudes o somos discípulos? A mí, la verdad, es que me llamó mucho la atención y yo mismo me hice esa misma pregunta. La canción nació de ahí.
¿Crees que muchas veces, nosotros, los creyentes, vamos hacia la multitud en lugar de a los discípulos?
Yo creo que sí. Yo creo que hay más multitud que discípulos.
¿Vamos más de cara a los milagros, en lugar de al Señor?
Creo que mucha gente sí. La mayoría de las personas creo que van buscando eso, sobre todo aquí en España que hay una especie de obsesión por el tema del crecimiento en número. A veces, olvidamos que es más importante lo que somos que lo que hacemos. Y parece que medimos el éxito en término de números, en un baremo muy, muy humano, pero yo pienso que Dios tiene otro punto de vista en cuanto a lo que es más valioso.
Tú tienes dos facetas, una como músico-cantante y otra de pastor…
¡Bueno, tengo muchas más!, lo que pasa es que nadie lo sabe…
¡Claro!, la de padre, la de esposo… ¿hay alguna más? Vamos, ¡sincérate!
Sí, hay un par de ellas más que son importantísimas, pero las dos primeras son las que todo el mundo ve.
Ya, normalmente se te conoce más por tu faceta musical, pero ¿cómo es tu vida pastoral?
Toda mi vida he sentido mucha carga por la gente, por las necesidades del individuo, por la necesidad que tienen de hablar, de descargarse… Hay muchas personas que necesitan ayuda para traducir principios espirituales y llevarlos a la práctica en sus vidas. Siempre me he sentido cercano y atraído a intentar ayudar en esa área y ha sido algo que se ha ido dando en mi vida de forma muy natural. No ha nacido de un título, de una preparación preestablecida, sino que la preparación vino después en base de que eso estaba empezando a funcionar y en una conciencia de que tenía que prepararme.
¿Cómo compaginas esas dos áreas de ministerio en tu vida diaria?
Es curioso… aproximadamente dedico el 75% de mi tiempo al ministerio pastoral y el 25% al ministerio musical, sin embargo el musical afecta a muchísima más gente que el pastoral. No obstante, siento que esa faceta pastoral no la puedo dejar, al menos de momento. Hasta ahora nunca he sentido libertad para dejarla, especialmente por responsabilidad delante de Dios, porque creo que es un lugar donde debo estar. Y tengo que decir que Dios me ha regalado a gente muy válida, sobre todo no solamente en preparación, sino en cuanto a lo que la Biblia dice de “hombres fieles”…
Hombres fieles para enseñar a otros…
Sí, para enseñar a otros y para cubrir las espaldas y para tapar huecos cuando uno no está o donde uno no llega. Tengo un equipo de personas que es difícil de igualar en eso, en fidelidad y en compromiso, sin los cuales sería absolutamente imposible pastorear una iglesia. Actualmente superviso bastante más que pastorear directamente a todas las ovejas de la congregación.
Las “ovejas” de la congregación, ¿cuántas son?
Soy malísimo para los números… Bien, los domingos nos visitan entre 500 y 600 personas. De ellos hay un 80% de personas constantes, que pertenecen a la membresía de la Iglesia y el resto van y vienen, además de las visitas.
Dicen que los buenos pastores huelen a ovejas. ¿Tú hueles a oveja?
Eso dicen… Justamente esta semana estábamos hablando precisamente de eso. Lo que pasa es que cuando la congregación crece hay un momento en el que pierdes un poco el contacto con todo el mundo, ¿no? Me da muchísima vergüenza cuando saludo a alguien y digo: “¿vienes por primera vez?, y me dicen: “no, llevo seis meses viniendo”. ¡Eso es horrible!, porque me doy cuenta de que hay personas a las que, sencillamente, no llego.
Pero, ¿hay maneras para remediarlo?
Mira, yo siempre he huido de la estructura, porque soy poco estructurado. Siempre me he dejado guiar más por lo espiritual y sentirme con ese impulso, pero de un tiempo a esta parte he tenido que admitir y reconocer que la estructura es muy necesaria, sobre todo cuando se llega a cierto número de personas en la iglesia, porque si no, se te va el agua de entre los dedos y es imposible…
El crecimiento requiere mayor organización…
Cuando la Iglesia crece hay ciertas cosas que ganas y otras que pierdes, y una de ellas es el conocer a todo el mundo, el oler a todo el mundo y saber los apellidos de todo el mundo. Esas son cosas que a veces se pierden. Creo que son etapas. Siempre me he criado en una Iglesia local, en círculos pequeños y amo mucho esa relación íntima de poder conocer a las personas; por eso, nosotros, ahora mismo estamos en un proceso de recuperar lo que se pierde cuando la Iglesia crece.
Estando en el ministerio pastoral, a veces ¿has tenido auténtico temor, o incluso miedo, ante la responsabilidad que significa el tener que ayudar, aconsejar, dirigir, animar o llevar a personas a los pies de Cristo?
En ocasiones he pasado miedo. Efectivamente, uno se siente muy responsable de decirle a alguien algo o aconsejar en una dirección y luego pensar si ha sido el consejo correcto. Muchas veces te das cuenta de lo que a veces las personas valoran lo que les dices o lo que les das, y lo toman como algo que viene de Dios para ellos. Es una responsabilidad muy grande.
¿Realmente es miedo?
Creo que en el último tiempo yo no lo llamaría miedo, porque creo que aprendido a descansar en el Señor en cuanto a esto. Sé que en algunas ocasiones lo que le pueda decir a la gente incluso se me ha podido olvidar y no sé lo que les he dicho exactamente, pero también sé que la misericordia de Dios es la que da una unción especial para poder aconsejar o poder ayudar a otras personas en momentos en los que tú mismo ni tienes respuestas.
Eso es delicado…
Lo que sí tengo es mucho cuidado y entiendo que debo cuidarme mucho. Es esa sensación de estar espiritualmente como dos cabezas por delante del resto para poder dar algo que ellos no han alcanzado y que vienen buscando. Y evidentemente la fuente es el Señor, pero uno está puesto como instrumento de Dios para darles algo que por sus propios medios a lo mejor no han podido alcanzar. Y eso ha sido lo que me ha dado la tranquilidad a la hora de tomar decisiones de apartarme. Esa culpabilidad de decir: “bueno, hay que estar ahí, hay que estar siempre a punto…”, pero, la verdad, si yo no busco tiempos de quietud, tiempos tranquilos, tiempos de recluirme, de estar alejado de la gente, alejado de todo, o si no tengo tiempo de beber de la fuente, yo mismo me doy cuenta que es facilísimo secarse, drenarse totalmente y 'quemarse' en el ministerio.
Esa es la gran lucha…
'Quemarse' es facilísimo, porque la gente absorbe mucho y todo el mundo se acerca con su necesidad y llega un momento en que tú, por ti mismo, no tienes nada más que dar. Una de las cosas que más disfruto es la soledad, el poder estar a solas con el Señor, el poder estar tranquilo, porque no puedo dar a la gente lo que no tengo.
Tú te llenas, pero también te vacías componiendo. Tus composiciones… ¿cuándo nacen?
Es muy distinto de una canción a otra. Por ejemplo, el pasado domingo hicimos un culto especial de ayuno, pues estamos orando por un templo nuevo, un lugar nuevo donde podamos reunirnos porque en el actual no cabemos bien. Entonces, por la mañana escribí una canción muy sencilla. Pero, normalmente hay tiempo de sequía…, yo no sé si a ti te pasa…
Sí…
Tiempos de sequía, tiempos en los que dices: “yo creo que ya he compuesto o dicho todo lo que tenía que decir…”, y piensas: “aquí ya no hay más, ¡por más que estruje…!”. Pero ya sabes que uno puede echar mano de sus conocimientos y recursos técnicos o musicales y puedes hacer cualquier cosa, puedes escribir cualquier 'jingle' para publicidad o hacer cualquier historia… pero a mí eso no me llena. Yo necesito que el corazón hable de alguna forma. Cuando tengo tiempos quietos y tranquilos delante de Dios normalmente surgen cosas nuevas. Hay sequedad cuando estoy más estresado, cuando no tengo la oportunidad de estarme quieto. La pregunta tuya es: ¿cuándo nacen, cuándo vienen?, ¿no?.
Sí, ¿cuándo vienen…?
Siempre es en momentos de tranquilidad, siempre en la quietud, siempre cuando uno está solo…
Y a veces es difícil parar.
Eso es lo más difícil: parar, estarse quieto. Hay un versículo en Tesalonicenses en el que Pablo dice a los hermanos que procuréis estar quietos. Y creo que este es el reto más grande: que tengamos que esforzarnos para no hacer nada. Es como una paradoja, pero es una realidad. Estamos tan metidos en ritmo que cualquiera para, ¿no?
A ti te han colgado el título de “El Poeta de Dios”. Me parece un atrevimiento, pero suena muy bien. ¿Cómo te calificarías?
Si me tuviera que calificar…: “soy un hombre cristiano”, punto. Es lo que quiero ser.
“Hombre cristiano”, punto. ¡Muy bien!
Y soy más padre de familia que otra cosa, ¡de verdad!
Eres un “hombre cristiano”, de carne y huesos, pero a veces muchos cristianos ven tus canciones como algo supraespiritual, divino o inalcanzable…
Siempre me ha sorprendido de que a la gente le afecte tanto o le mueva tanto lo que yo pueda escribir o cantar, porque para mí es algo sencillo y natural. Yo escribo lo que sale del corazón, lo que creo que es una historia, que me identifico con ella, que a mí me ha pasado, que es real…
A lo mejor por eso mueve a la gente…
Sí, a lo mejor… Porque es algo de la vida real, porque lo pueden masticar, o pueden identificarse con ello. Pero yo soy normal, me enfado con mis hijos, los llevo al colegio y tenemos nuestros problemas. Uno de mis hijos ha suspendido algunas asignaturas, ha tenido que estudiar en verano y después las ha aprobado todas, después tenemos lo de la lesión cerebral y lo que estamos luchando con eso, y tenemos tres niños, la hipoteca que afrontar todos los meses… y todo lo que se agolpa de la obra del Señor…
Entonces eres un “hombre cristiano”
Sí, me defino como un “hombre cristiano” que intenta hacer las cosas lo mejor que se pueden hacer y muy consciente de estar muy lejos de la perfección en la mayoría de las cosas que hago.
Pero bendecido por el Señor y de bendición. Pasamos a otro tema: musicalmente hablando, ¿eres esclavo de tus limitaciones? o ¿eres libre en tu creatividad?
Hombre, a mí me gusta explorar siempre algo nuevo musicalmente. Lo que no me veo es haciendo rap, por ejemplo, aunque no digo que no me guste…
Nunca se sabe… a lo mejor en la próxima producción puedes hacer una pieza en rap…
Pues a lo mejor te sorprendo…
Entonces me sorprenderías una vez más…
Hay cosas que me encantan, pero que no me veo haciéndolas. Por ejemplo: me quieren hacer cantar salsa…, pues ¡no puedo hacerlo o no me veo haciéndolo! Me veo más cerca de la música gitana que del merengue. Me encanta, me gustan todos los estilos musicales y puedo apreciarlos, pero hay cosas que a mí no me nacen. Estoy más con la balada y por el jazz, que es donde me he movido siempre. Me gusta explorar algunas cosas diferentes, pero debo ir por el camino musical que tengo en la mano… Nadie puede dar lo que no tiene.
“Anclado en la colina”, “Diez mil ojos han visto tu poder”, etc. ¿de dónde surge esta manera de decir las cosas? ¿Nace de un sentimiento poético o de decirlo de manera que a nadie se le ha ocurrido anteriormente? ¿Cómo surgen tus poemas?
He leído mucho en mi vida, especialmente la poesía clásica. Entonces, me gusta decir las cosas con cariño. A ver…, se me pueden ocurrir diez formas de decir algo y no quedarme satisfecho de cómo lo he dicho. Pero hasta que no quedo satisfecho de cómo lo he dicho no lo dejo escrito, porque creo que las palabras las debemos manejar de forma cuidadosa… Las palabras son un arma, y más cuando están envueltas en la música. Y tienes una frase…, tienes una limitación métrica… En un discurso puedes alargarte más o menos, puedes hablar más rápido o más despacio, pero en una canción creo que hay que intentar decir lo más posible con las menos palabras posibles.
No te quedas tranquilo hasta que no dices lo que deseas y cómo quieres decirlo…
Si quieres plasmar una idea y sólo tengo 'equis' sílabas, pues tengo que expresarla con esas sílabas y con esas palabras, y no me quedo tranquilo si estoy dejándolo a medias…
Aparte de la composición musical, ¿escribes poesía?
Sí, he escrito algunas cosas…
Cómo responderías a las personas que dicen: “tu música es como estar en el mismo cielo”
Cuando estemos en el cielo sabremos lo que es auténtica música. Creo que la mejor música aún no la hemos escuchado. Pienso que estar en el cielo no se puede comparar con nada de lo que conozcamos aquí. Y creo que la mejor música terrenal o humana posiblemente aún no se ha escrito… Aunque se han escrito cosas increíbles, y decir que lo bueno aún está por venir sería un atrevimiento…
Es verdad, hay cosas que parece difícil repetirlas o mejorarlas…
Sí, pero el cielo, la eternidad…, ¡es una dimensión tan diferente! que es incomparable y pienso que nuestros sentidos también serán transformados. Es que aquí ¡somos tan limitados! Tenemos la escala de Pitágoras y con eso hacemos lo que podemos, nuestros “pinitos”, pero creo que la eternidad nos va abrir -no sólo en cuestión de tiempo y espacio-, sino en muchas otras áreas que no podemos ni imaginar, otras dimensiones y nos va a hacer conscientes a otro tipo de sensaciones absolutamente desconocidas para nosotros ahora. En el cielo la música será otra cosa de lo que aquí entendemos como música.
Será cosa de otro mundo…
Creo que sí. Yo entiendo que cuando las personas dicen eso, lo que quieren decir es que en algún momento la canción o la letra les ha hecho sentir o reaccionar, ponerse delante del Señor, y es el Espíritu Santo quien hace estas cosas, porque es Él quien usa a las personas, es Él quien usa la música, los mensajes y a sus siervos para llevar a las personas a un quebrantamiento, a un encuentro con el Señor o a un reencuentro con Él.
¿Tienes algún proyecto nuevo para desvelar?
Estoy trabajando muy ilusionado en una grabación nueva de temas inéditos. No sé si desvelarlo… El título que tengo en mente es Tu Costado Sigue Abierto.
¿Es el título del álbum?
Sí, esto es lo que pensaba hasta ahora, lo que pasa es que no sé si voy a mantener ese título o no, pues es el principio de una de las canciones… pero al final no sé si lo mantendré. En esta producción también incluyo una canción dedicada a la ciudad de Madrid por los atentados del 11-M, y un par de dedicatorias más que no sé si en el conjunto o resultado final me harán cambiar el título. No lo sé…
Esto es lo que está en proyecto…
Sí, todas las piezas ya están compuestas y ya se está grabando.
La última pregunta solamente es una introducción para una posterior entrevista que en el futuro, si Dios lo permite, realizaremos. Di de forma escueta, ¿cómo ves la música cristiana en España?
Creo que estamos comenzando a andar un largo camino…
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